Algo especial



El CIEM (Centro Insular de Enseñanzas Musicales de Lanzarote) me invitó una vez más a formar parte de la puesta en escena de uno de sus espectáculos de fin de curso. Participarían, como en otras ocasiones, alumnos y profesores del Centro llenando de música el Teatro Insular. Pero además, alumnos del Centro de Educación Especial Virgen de los Volcanes de Tahiche, subirían al escenario. 

Mientras le daba vueltas el texto junto a Marta Palczarska, autora y creadora del espectáculo, nunca pensé que "Descubriendo el Camino" iba a conmoverme tanto. La historia de una pareja con un hijo con discapacidad es un argumento emocionante, pero no resulta fácil encontrar el enfoque adecuado. Tal vez la búsqueda de la palabra justa, de la frase perfecta, no me dejó espacio para imaginar qué podría pasar en el escenario... El ensayo general me puso los pelos de punta. Ver y sentir los ojos brillantes, la inocencia, la sonrisa, la vida chispeante latiendo en esos niños... me llenó de lágrimas, de emociones, y me sentí afortunada por compartir la escena con ellos. 

Durante la actuación tuve que contenerme en un par de momentos porque sentí que nacía un nudo en mi garganta y las aguas querían asomarse a mis ojos. No es nada habitual que algo así me ocurra. Normalmente, los sentimientos quedan al abrigo de las miradas del público, protegidos, silenciados. Lo cierto es que aquellos niños nos tocaron el corazón, la emoción recorrió el teatro y la piel de las aproximadamente 500 personas que ocupaban el patio de butacas. Poco importaron los pequeños errores del directo, los olvidos o las entradas antes de tiempo. Esas personitas con "capacidades especiales" fueron el corazón, el motor y el porqué del espectáculo. Ojalá la sociedad, cada uno de nosotros, lleguemos a mirarlos y a tratarlos como lo que son: personas con un gran valor, merecedoras de una vida plena.


Foto del ensayo general desde bambalinas

Contes en français



Estas tres fotos fueron tomadas el día 11 de febrero, en la Escuela Oficial de Idiomas de Arrecife, adonde Karina Lacourtois y yo nos fuimos con tabla y sruthi, a contar las locas aventuras de Nasrudin, en francés. Nos encanta enrolarnos en nuevas historias, y además a mí me apetece mucho explorar cómo es eso de contar en otra lengua.

De entre todos los instrumentos que podríamos elegir para acompañar los cuentos de Nasrudin o Nasreddin (en français), elegimos estos, habituales en Pakistán, porque Nasrudin es muy popular en ese país, y nos gustan la sonoridad y el ambiente que crean.

Pasamos un rato muy divertido con los alumnos de la escuela, que estaban celebrando la semana cultural. Repetiremos, seguro.

Estrenando cuentos para bebés

Estrené el mes de febrero aterrizando en "el continente", con una semana de cuentos por delante. Cada día en una biblioteca diferente de la ciudad de Salamanca. Un recorrido muy interesante para vivir cómo cambian los cuentos en función del lugar, del público... Porque en este oficio no hay dos días ni dos veces iguales.

Pero lo más especial de la semana llegó el miércoles 4. Me estrené con bebés en la Biblioteca Torrente Ballester. Fue mi primera vez contando a esos preciosos y pequeños seres. El proceso de creación del espectáculo fue muy bonito. Me encantó descubrir que sumergirme en las canciones, las rimas, los juegos para bebés, es el mejor antídoto contra cualquier pesadumbre que me aceche. Tal vez por eso el estreno fue tan bonito, porque yo me sentía ilusionada con lo que iba a ofrecer, con esos pequeños cuentos que me habían hecho feliz mientras los descubría, los ideaba, los probaba... Me sentí sorprendentemente cómoda para ser la primera vez, así que ya espero impaciente mis próximas sesiones con bebés. Nunca imaginé que los bebecuentos me fueran a gustar tanto. 

César Manrique: Rojo, negro, blanco. Segunda temporada

En noviembre de 2014, animada por la buena acogida que tuvo en el momento de su estreno, la Fundación César Manrique decidió volver a poner sobre el escenario el espectáculo "César Manrique: Rojo, negro, blanco"


Organizamos un ciclo de diez representaciones concertadas con colegios e institutos, y dos funciones abiertas al público. Esta vez todo fue más fácil: menos nervios, más control sobre todo el material visual que utilizo, mayor compenetración si cabe, con el músico Ayoze Rodríguez, con quien  siempre es fácil y divertido trabajar, tanta o más complicidad con los servicios técnicos de la FCM que una vez más cuidaron todos los detalles con impecable profesionalidad.

Las funciones abiertas al público fueron especialmente emocionantes, porque a pesar de estar concebido para niños y jóvenes, el espectáculo conecta de un modo especial con los adultos. Y vinieron muchos a verlo, y muchos de ellos se acercaron a decirnos que se habían emocionado, que les había llegado... Así que no puedo decir otra cosa: disfruté mucho. Saboreé las dos intensas semanas de representaciones.


Me siento afortunada por haber tenido la oportunidad de contar la historia de César Manrique; por haber aunado sobre el escenario mi amor por las artes visuales, y mi trabajo como narradora; por poder transmitir algunas de sus ideas sobre el arte y la vida, que comparto plenamente: "Crear con absoluta libertad, sin miedos y sin recetas, conforta el alma y abre un camino a la alegría de vivir." *  


*Cita extraída de "Fauna Atlántica" (1985), en César Manrique, Escrito en el fuego [Edición de Lázaro Santana*, Las Palmas de Gran Canaria, Edirca, 1998, pp.138



Cuentos Africanos


Tenía que pasar. Viviendo a apenas unos cien kilómetros, viviendo en una isla que territorialmente, forma parte de ese continente más que de la Europa que la rige administrativamente, en algún momento debía llegar una sesión dedicada a África. Karina Lacourtois, excelente percusionista y mejor persona, es cómplice y compañera de esta aventura. Un viaje al África negra a través de sus ritmos, de su musicalidad, y de tres historias que suceden en tres rincones del África subsahariana. Búsquedas, preguntas y sueños; magia, sabiduría de anciano, y caminos a recorrer. Un espectáculo que nace de mi admiración por los narradores africanos, de mi fascinación por la fuerza del djembé, de mi búsqueda del ritmo en la palabra, en el cuerpo, en el cuento, en escena. Un espectáculo que se enriquece con la percusión de Karina Lacourtois y su acompañamiento musical.

Estrenamos el pasado 4 agosto para un público familiar, de los más variado. Constatamos lo que ya sabíamos: siendo un espectáculo familiar, está recomendado para niños mayores de 7 años, y además, pienso que es uno de esos casos en los que, a pesar de estar creado a partir historias concebidas en un primer momento para niños, acaban estado más próximas a los adultos que a los pequeños. Pienso también, que sería un espectáculo ideal para niños/jóvenes de 8, 9, 10, 12, años, mezclados con los adultos, pero cada vez resulta más complejo y poco habitual encontrar esa franja de edad entre el público. ¿Por qué? Mmm... Varios factores influyen, es una cuestión que merece reflexión y medidas. Dejémoslo aquí de momento...

Comparto unas fotos del estreno, que tuvo lugar en la Sala El Fondeadero de Puerto del Carmen, en Lanzarote. Mil gracias a todos los que nos acompañaron ese día, y por supuesto, a Karina, con quien es un placer trabajar, contar, tocar, aprender.

 




Sobre los narradores del 25 Festival Intercurel du conte de Chiny

En Chiny he escuchado a grandes contadores de historias, y a otros que buscan su voz; he visto sobre el escenario a narradores de larga trayectoria y a otros que intentan hacerse un hueco en el camino de los cuentos. He disfrutado con ellos, he aprendido de ellos, ha sido un placer escucharlos, descubrirlos, conocerlos. Puedo hablar de sus repertorios, de los estilos que los diferencian y distinguen, de los juegos escénicos que manejan. Puedo describir lo que me cautivó de cada uno de ellos, lo que me sorprendió, lo que no me llegó, lo que no me convenció, lo que me divirtió, lo que me dejó indiferente, lo que me sedujo. Pero si de entre todas las impresiones tuviera que elegir una… no dudo.

Venía de Quebec. Lo escuché por primera vez en la velada “Cabaret Conte”,  una sesión coral donde algunos de los narradores de la sección “En Sala” contaban un cuento, como apertura del festival. Aquella noche descubrí el acento “québéquois” (el acento canadiense), en las voces de cuatro contadores diferentes. Me resultó complicado entender su francés. Aún así, los cuatro, siendo completamente diferentes entre sí, me parecieron interesantes y lamenté no comprender con mayor exactitud, qué estaban contando. Supe más tarde, al comentarlo, que los propios belgas y franceses tienen también sus dificultades, tanto por el modo de hablar como por las expresiones que emplean. Influida por esta barrera idiomática, al día siguiente fui a ver todos los espectáculos que llamaron mi atención, obviando aquellos de los canadienses, pues me parecía más sensato acudir a las sesiones que podía entender y disfrutar plenamente. Durante el domingo mantuve la misma actitud, pero… decidí hacer una excepción. Cerraba el festival y aunque era consciente de las trabas compresivas que me aguardaban, movida por la impresión que me había causado aquella noche, compré una entrada para su espectáculo “L’histoire de Martin”, guiada por el pálpito de que a pesar de los pesares, podría merecer la pena.

Comenzó hablando del invierno, de lo que para él es el invierno. Eso lo supe, pero sus palabras, que intuía cargadas de poesía, de intención, se deshacían en mis manos como copos de nieve que no podía llegar a atrapar. Se me escapaban las palabras, pero percibía el frío, sentía la soledad de Martin, el niño que dibujaba para expresar todo aquello que era incapaz de comunicar de otro modo. Se me escapaban las palabras, pero la nieve caía al compás de sus pasos, de sus manos, de su voz. Sabía lo que estaba sucediendo, lo sabía a grandes rasgos, pero se me escapaban los detalles, se me escapaban… Mi atención sin embargo, se mantenía alerta, mis ojos bien abiertos seguían aquella danza, se maravillaban de lo vivos que estaban los suyos. Veía aquellos niños, aquel colegio, aquel amor, aquella amistad, aquella mentira, aquel dolor, a pesar de que las palabras se diluyeran antes de que pudiera percibirlas. Y como si de una ráfaga de viento se tratara, de pronto sentí que aquel invierno me helaba el alma, y que la nieve resbalaba por mis mejillas.

Al oír los aplausos exclamé en voz alta: ¡No puede haber acabado ya! Cuarenta y cinco minutos que pasaron como un soplo. Cuarenta y cinco minutos y luego, un vacío. El que dejó al abandonar aquel escenario sobre el que yo hubiera querido que siguiera nevando. Cuando más tarde leí sobre él y su trabajo, encontré para mi sorpresa, una sensación parecida, publicada en Ouest France, en diciembre de 2001*: “(…) Cuando François Lavallée se despide del público, los ojos deslumbrados se entristecen, las sonrisas de oreja a oreja desaparecen. Porque un narrador como este, no querríamos que se fuera. Es verdad: Las gentes solo mueren cuando los narradores dejan de contarles y François Lavallée sabe muy bien cómo hacerles vivir.”

Así se llama, François Lavallée. Es de Quebec. No se si entendí la mitad de sus palabras, puede que menos, pero su forma de contar me alcanzó de pleno. Más allá del idioma, de la belleza y riqueza del lenguaje, más allá de los juegos de palabras, de imágenes poéticas, de discursos impactantes, de técnicas escénicas y narrativas, hay un algo intangible en este oficio de contar, absolutamente mágico, que entronca con nuestra esencia más profunda como seres humanos, al tiempo que convierte en un arte el hecho de narrar. El narrador que conmueve y emociona, cuenta con su alma, con su corazón, con sus ojos, con su cuerpo, y después, solo después, con sus palabras. 

François Lavallée

* “(…) Quand François Lavallée dit au public qu’il va le quitter, les yeux éblouis s’attristent, les sourires qui débordent les oreilles disparaissent. Parce qu’ un conteur comme celui-là, on ne voudrait pas qu’il s’en aille. C’est vrai: Les gens ne meurent que quand les conteurs ne les racontent plus. Et François Lavallée sait si bien les faire vivre…”  

Mis días en el 25 Festival Interculturel du conte de Chiny (Bélgica)

¿Por dónde empezar a contar? Los recuerdos pujan por adquirir la posición más destacada, por hacerse oír, por ser contados. Mi voz no sabe si comenzar por el recibimiento que me dieron, los narradores que escuché, aquellos con los que conversé, el público, el pueblo de Chiny (léase con acentuación aguda), mi reencuentro con Bélgica, los cuentos que me han contado, los que conté yo, cómo vencí la timidez ante el público francófono, la gente que se me ha quedado prendida al corazón, el concierto de clausura y la larga noche que siguió, los bailes y charlas bajo una luna que parecía llena dos días después del plenilunio, la lluvia, el bosque, las muchas coincidencias entre la narración de aquí y la de allá, entre los narradores de allá y de aquí, las tripas del festival que tuve oportunidad de descubrir en los días que siguieron colaborando en el desmontaje, La Sémois el pequeño río que rodea el pueblo y que recorrí en solitario a lomos de un kayak amarillo, las comidas siempre en grupo y por supuesto en horario europeo, las salas y los exteriores donde se contaban cuentos… No se por dónde empezar…

Tal vez con un “he sido feliz”, o “me hubiera quedado un tiempo por allí”, o con “me alegro muchísimo de haber ido”.

Extracto del programa donde aparece mi intervención 

Han sido días de descubrimientos y aprendizajes. Tanto, que voy a animarme a escribir algunas reflexiones sobre narradores, público, espacios, condiciones de trabajo aquí y allí...

Fue un auténtico regalo haber podido participar dentro del festival "En exterior". Adapté al francés dos cuentos por los que siento un cariño especial, de mi sesión "Cuentos de colores", que pasó a llamarse "La couleur des mots".  En principio estaba previsto que contara en ese espacio exterior de la foto, un rincón del pueblo, agradable y silencioso, pero una hora antes empezó a llover... llovió y llovió, y mi actuación se trasladó a una de las carpas previstas en caso de lluvia. No tengo foto durante la actuación, pero sí de cómo quedó el escenario cuando terminé.

Contar en otro idioma es toda una aventura. La he disfrutado tanto, que ya estoy manos a la obra para ampliar repertorio y continuar este viaje. Bon vogage!




La política y los niños

¿Que pasaría si les diéramos a los niños la oportunidad de ser políticos y mejorar su colegio? Creo que el único modo de cambiar la calidad de la clase política es a través de la educación, y por eso, convertí los talleres de arte que imparto en un colegio (en horario lectivo) en talleres de "Políticos artistas".

Con la idea de que los políticos sirven para mejorar la vida de los ciudadanos, los alumnos de tres grupos de 4º de Primaria se plantearon cómo podían mejorar el colegio. Formaron partidos políticos, buscaron problemas y pensaron soluciones. Crearon el símbolo de su partido y las pancartas con sus reivindicaciones. Después trasmitimos a la dirección del cole las demandas y propuestas de todos, y debatimos sobre cómo llevar esas ideas a la práctica.

¿Cuáles fueron sus propuestas? ¡Lo tuvieron muy claro! No tardaron más de 10 minutos en ordenar sus ideas:

Wifi en la sala medusa (la sala de ordenadores); Arreglar la sala Medusa (porque saltan las palancas) y Tener más ordenadores (porque no hay para todos); Pintar las paredes de las clases y renovar mesas y sillas (porque están muy viejas); poner papel, jabón y papeleras en los baños; No más violencia y No más insultos; No pegar, No más peleas; Que haya más papeleras en todo el colegio; Que los niños no digan palabrotas; Subir el sueldo a los profesores (jajaja); Poner pizarras digitales; Arreglar los baños (están un podo estropeados); Tener más recreo y menos deberes; No correr en clase; No más robos de material en las clases (parece que desaparecen cositas).

¡Son ideas muy cabales! ¿No? Algunos grupos coincidían en sus propuestas y la primera reacción que tuvieron fue abuchear al partido que pensaba igual que ellos (qué cosas ¿eh? como la vida misma), así que estuvimos hablando de que no debían verse como enemigos, sino que era una suerte que pensaran igual, porque así podrían unir fuerzas para que su propuesta se cumpliera antes, lucharían juntos por un mismo objetivo y sería mejor para todos. Ante este argumento mío se les ponía cara de 33 (como la vida misma), aunque se quedaban dándole vueltas.

ABOGO POR EDUCAR A NIÑOS Y JÓVENES EN EL AUTÉNTICO SENTIDO DE LA POLÍTICA, LA BUENA POLÍTICA, LA QUE DE VERDAD LUCHA CON HONESTIDAD Y RESPONDABILIDAD POR MEJORAR LA VIDA DE LA GENTE, LA VIDA DE LA TOTALIDAD DE LA POBLACIÓN. Porque al menos desde un punto de vista teórico e idealista, la política es una profesión muy loable. Lo lamentable es que hoy por hoy, no sea más que un instrumento para ejercer el poder en aras de intereses particulares. Yo prefiero quedarme con la idea de que sin idealismos, sin utopías que perseguir, la vida no tendría mucho sentido, así que no pierdo la esperanza en que algún día, en algún siglo o milenio venidero, los seres humanos seremos capaces de formar buenos partidos políticos y buenos gobiernos.

Les dejo una de las pancartas y uno de los logos de partido político creados por los niños. 





"Al final todo sale bien, y si no sale bien, es que todavía no es el final". 
He estado muy ocupada dibujando puntos finales, acabando esas historias que tenían que encontrar un buen final; y ocupada con el tránsito que siguió, hasta que vislumbré las nuevas, las que ocuparán mi horizonte de este, aún, nuevo año... Ocupada renovando, mudando, cambiando, olvidando, comenzando... viviendo un invierno frío y rosa, con nieve y flores... (Como en el dibujo, obra de un grupo de niños de 5º Primaria durante uno de mis talleres). 
Ahora he llegado al final, a un buen final para un año que se fue, a un buen final para una etapa que termina, que terminó.   
¡¡¡FELIZ 2014!!!  ¡¡¡Felices nuevas historias!! ¡¡¡Felices nuevos caminos!!!


Entrevista con Usoa Ibarra

Positívate es el blog donde la periodista Usoa Ibarra publica "buenas noticas", aquellas que nos provoquen sonrisas, que nos aporten esperanza, que nos abran caminos... porque demasiadas son ya las noticias terribles con que nos bombardean los medios de comunicación.

Tuve el placer de responder a sus preguntas en el verano de 2013.  Si quieres ver la entrevista, solo tienes que hacer clic en el titular: 

Érase una vez una ensanchadora de almas


"Rojo, Negro, Blanco", un espectáculo sobre César Manrique

Estamos en julio y no he escrito en el blog desde Navidad. En estos meses no he tenido tiempo de "ná", afortunadamente he estado muy atareada con los cuentos. También es cierto que ahora la inmediatez inmediata y las "últimas horas" las cuento a través de Facebook (qué invento...).

Pero hay un espectáculo que merece mención a parte, y su espacio en este blogespacio: "Rojo, Negro, Blanco", la historia de César Manrique, el artista más internacional de la isla donde vivo: Lanzarote. La Fundación que lleva su nombre me encargó contar su historia.

El proyecto era un reto, una responsabilidad y una aventura apasionante. Fueron 11 meses de preparación. Los primeros dedicados a la documentación, a generar ideas, a buscar modos de enfoque. Los últimos, horas de elaboración de material visual (porque no se puede contar la historia de un artista plástico sin ver su obra), horas de escritura y perfeccionamiento del guión, horas para idear la escenografía, ensayos...

Me acompañó un excelente músico lanzaroteño: Ayoze Rodríguez, compositor e intérprete de la música del espectáculo, con piano y clarinete (y al principio y al final yo tocaba el acordeón con él). Ha sido un placer trabajar y compartir este proyecto con Ayoze. Fue igualmente gratificante y agradable el trabajo con el personal de la Fundación: Dirección, Departamento Técnico, Departamento Educativo, Biblioteca, etc., Solo tengo palabras de agradecimiento para todos ellos.

Afortunadamente  "Rojo, Negro, Blanco" gustó. Por eso el próximo curso repetimos, y lo pondremos de nuevo en escena.

En la web de la Fundación César Manrique encuentras la noticia, y varias fotos (curiosea, curiosea... así de paso visitas virtualmente la FCM)
Yo comparto una de las que más me gustan.


No todos los espectáculos significan para quienes los creamos, lo mismo. No todos los sentimos igual. Este ha sido especial, mucho. ¿Por qué? Huy, para que te lo explique con pelos y señales, será mejor que quedemos a tomar un té...

En "El Diario de Alcalá"

El titular:

Cristina G. Temprano trae cuentos de amores  “sin perdices”

En el Diario de Alcalá me hicieron una pequeña entrevista con motivo de la sesión de cuentos que realicé el 14 de febrero de 2013 en "La Corrala", dentro del ciclo de narración que organiza Légolas
Es gracioso lo que me preguntaron...

Pincha AQUÍ para verla



Un año acaba y otro comienza

Diciembre fue un tiempo de intenso trabajo. Hice un poco de todo lo que habitualmente forma parte de mi quehacer profesional. Por eso me parece que resumir diciembre puede ser, casi, casi, como repasar el año que acabó.

En Zamora. Entre el público muchos amigos de siempre,
que nunca me habían escuchado contar.
Conté cuentos para adultos y para niños, en mi tierra de nacimiento (Zamora), en la tierra donde estudié y viví años intensos (Salamanca), y en mi actual tierra "de acogida" (Lanzarote).


Impartí formación a profesores, invitada por el programa de formación del sindicato UGT, sobre el teatro como herramienta docente.

Pasé dos semanas en un cole, con alumnos de 6º de Primaria, dentro de un proyecto respaldado por la Concejalía de  Inmigración del Ayuntamiento de Arrecife. Fue una intervención educativa en la que, a través de un cuento y del teatro de sombras, abordábamos la inmigración primero, y valores como el respeto, el compromiso, la responsabilidad, y el error como algo positivo en el aprendizaje, después. El último día un chaval me entregó el papel de la foto. Me encantó porque a esas edades ya no suelen escribir notas cariñosas a sus educadores (es más habitual cuando son pequeños) y por el detalle del "corazón de amistad", super gracioso y representativo del momento en que se encuentran.

Participé en la presentación de un álbum ilustrado: "El Sueño de Omar",  junto a sus autores -Teresa Die como ilustradora y Fernando e Íñigo Castanedo en los textos-,  acompañada por un quinteto de viento y percusión.

Además, dediqué el tiempo que pude a la parte que no se ve: idear, pensar, preparar...  un proyecto que me han encargado, que verá la luz en unos meses y del que aún no puedo desvelar nada, salvo que estoy encantada de trabajar en ello, y que unirá los cuentos y la imagen, la palabra y las sombras...

También impulsé un festival de cuentos que se desarrollará en verano en Lanzarote.

A mi paso por Madrid, adquirí libros muy interesantes para mi Tesis, porque he sido admitida en el Programa de Doctorado Innovación Educativa en la sociedad del conocimiento, de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense de Madrid, y voy a investigar las relaciones entre el arte y la lectura, mis dos intereses educativos. Por el mismo motivo, asistí a un curso de convivencia escolar.


En la Universidad de Aveiro (Portugal),
durante mi ponencia dentro del
II Congreso Internacional de Arte, Ilustración y
Cultura Visual en Educación Infantil y Primaria
En este folletito aparecían mis sesiones
familiares en las fiestas de la Pilarica

En el XI Festival Contando Cuentos
de la Biblioteca de la Casa de las Conchas,
en Salamanca. Sesión para adultos.


Así fue mi diciembre, y así acabó 2012, con muuuucho trajín, pero disfrutando un montón. Miro a los doce meses que volaron, contenta por haber trabajado en lo que me gusta.... recordando mis viajes, que fueron muchos, y me han permitido contar en las provincias de Zaragoza, Guadalajara, Murcia, Granada, Salamanca, Valladolid, Zamora, Burgos, Cuenca, Ciudad Real, Asturias y Las Palmas. También estuve en Portugal en el II Congreso Internacional Arte, Ilustración y Cultura Visual en Educación Infantil y Primaria; y como ya relaté en otra entrada del blog, ¡en Ucrania!

Ahora... 2013, nuevo año pero el mismo propósito: continuar este camino de cuentos, arte y educación, pero sobre todo y más importante, disfrutar de las personas que forman parte de mi vida, ellas son mi mayor fortuna. Buen año para todos, buen año para ti.

En mayo, Ucrania. De cuento en cuento.

La entrada de un colegio en Kiev, con la
bandera ucraniana y española, y el escudo
del colegio que es una barco con una vela
mezcla de ambas banderas.
Cuando regresé, me preguntó alguien muy querido,
- ¿Qué destacarías?
- Los abrazos -respondí-, me han dado unos abrazos cálidos y largos que no se pueden olvidar. Y sus sonrisas. Su hospitalidad, su amabilidad.
- ¿Y que es lo que te has traído de allí? - Continuó preguntando.
- La absoluta certeza, no mental, ni ideológica, ni simplemente lógica, sino la certeza, certeza, esa sentida en las entrañas, esa que te emociona hasta el rincón más recóndito de los interiores, la certeza de lo iguales que somos los seres humanos en lo esencial. Somos iguales, realmente iguales. Las mismas historias nos emocionan, nos conmueven o nos hacen reír, aquí, allá o en cualquier parte.

Fue una semana impresionante llena de momentos para recordar. Estaré siempre agradecida a la Sección Cultural de la Embajada de España en Kiev, por invitarme a contar cuentos en colegios ucranianos de tres ciudades: Kiev, Cherkasy y Jerson. Conté para edades comprendidas entre los 7 y los 17 años. Todos eran estudiantes de español, yo contaba en mi lengua, adaptándome a las edades y los niveles de idioma. Con los mayores, que entendían más y mejor, se dieron momentos muy especiales, escuchaban con tanto interés, con tanto respeto, con los ojos tan abiertos y los oídos tan dispuestos... Los pequeños eran puro entusiasmo y alegría, sus ojos chispeaban, sonreían todo el rato y mostraban abiertamente su disposición y su curiosidad.

En la ciudad de Jerson, al sur del país                           

En Facebook hay una selección de fotos del trabajo en los colegios, si te apetece husmear un poco, invitado estás. Aquí cuelgo una que me encanta, porque me veo en la cara la alegría del viaje. Añado alguna más, una mínima representación de las muchas cosas que miré y llamaron mi atención (me fascinaron los camiones, por ejemplo, y los autobuses, eran geniales). Montones de cosas se podrían relatar de esa intensa semana, pero mejor te lo cuento cuando te vea...

                             
                                      Allá donde voy visito los mercados, me encantan.
                                        Este es uno en Kiev, a última hora de la tarde.
Un quiosco, y ese precioso alfabeto cirílico.
Me gusta hacer este tipo de fotos.
Qué le vamos a hacer.

Buenas noticias

La primavera ha llegado cargada de buenas noticias y trabajos interesantes.

El que me tiene más emocionada es un viaje de cuento, un viaje para contar cuentos, a Ucrania. A principios de mayo viajaré a este rincón de Europa invitada por la embajada española en Kiev. Contaré en colegios que tienen como primera lengua el español, para edades comprendidas entre los 7 y los 17 años. Recorreré el país de norte a sur para actuar en tres ciudades distintas.


Antes de embarcarme en esa europea aventura, celebraré el Día del Libro en Fuerteventura, formando parte de un nuevo festival en el que estoy directamente implicada. Promovido por el Centro Bibliotecario Insular, nace Fuerteventura Isla de Cuentos. Un festival que llenará la calle de historias para público familiar y adulto, y que contará con la participación de 6 narradoras (5 y uno), provenientes de 3 islas.

Ya en junio, participaré en el plan Educar en Familia que promueve la Consejería de Educación del Gobierno de Canarias. Impartiré los talleres de clausura del ciclo, que llevan el nombre de Leer para disfrutar, y que serán una invitación a llenar de cuentos la vida familiar. Están confirmadas fechas en los municipios de San Bartolomé, Yaiza, Tinajo y Teguise, en la isla de Lanzarote, y es posible que vayan agregándose nuevas citas.


Entre una cosa y otra, prepararé la comunicación que tendré oportunidad de exponer en el 2º Congreso Internacional Arte, ilustración y Cultura Visual en Educación Infantil y Primaria, que se celebrará en julio en Aveiro, Portugal. Presentaré mi proyecto Letraca. Estoy muy contenta por el reconocimiento que supone haber sido seleccionada. 


Y estas son mis noticias más importantes. Además, talleres con el proyecto muse®, talleres del proyecto Letraca, contaré cuentos en colegios, bibliotecas, bares y si quieres, directamente en tu casa, a través de Contando Voy Contando Vengo.


La vida sigue a pesar de los periódicos, los telediarios y los políticos. Tras el gris imperante en las conversaciones y en los ánimos que provocan las listas del paro, hay colores dibujando nuevos tiempos. Así ocurre y viene ocurriendo desde el ayer más lejano. Mi primavera es optimista, y mientras el presente toma forma, en mi mente resuena una frase que alguien me dijo en estos días: "Quien quiere pone los medios. Quien no, las excusas".



De viaje con los cuentos

"La vuelta al mundo de cuento en cuento"  es una sesión de cuentos para adultos con historias viejas para recorrer el largo y el ancho del tiempo. También del espacio. Como las historias son viajeras de por sí, cada vuelta al mundo será siempre una aventura, y tal cosa provocará inevitablemente, movimiento y revuelo en las palabras, en las historias. Este es un video que grabamos en la Sala Librada de Lanzarote. La cámara y el montaje es de Ángel Valiente.




Y una foto de la misma sesión.



Entre pupitres y maestros


Así pasé los meses de noviembre y diciembre de 2011: entre pupitres y maestros (¿o debería decir maestras? Eran tan poquitos ellos, en proporción…). Ya no hay pupitres en los colegios, lo se, pero como palabra es mucho más bonita que mesa; además, solo con decir pupitre se cuentan cosas. Maestro, maestra, son palabras para pronunciar despacio. Son palabras que contienen otras: vocación, respeto, ilusión, compartir, descubrir, crecer. Emilio Lledó, Catedrático de Historia de la Filosofía y miembro de la Real Academia de la Lengua dice en el programa de TVE "Pienso luego existo": "No hay que amar lo que enseñas, sino a quienes enseñas. (…) Si volviera a nacer me gustaría ser maestro, maestro de escuela, para enseñar a los niños a mirar, un ser humano se va haciendo aprendiendo a mirar, a mirar una naranja por ejemplo, o sentándose a la orilla de un río a mirar el correr del agua, o aprendiendo a mirar un árbol (…)."

Tuve la suerte en estos meses de compartir mi experiencia educativa con docentes de Primaria y Secundaria a través de cursos y talleres que me propusieron impartir desde el C.E.P (Centro de Educación del Profesorado) de Puerto del Rosario, en Fuerteventura y el C.E.P de Lanzarote. En el primero compartí 20 intensas horas en torno a un tema: “El desarrollo de las competencias básicas a través de los cuentos”. En el segundo participé en varias acciones formativas: Fui una de las ponentes del curso "Estrategias de animación lectora para el desarrollo de las competencias básicas en el área de lengua”; impartí una sesión dentro del "Plan de Formación en Animación a la Lectura" de un centro concreto; me encargué de los talleres "El placer de contar cuentos” para Primaria y para Secundaria, que cerramos con una sesión de cuentos en un jardín, con la complicidad de la noche y el calor de un chocolate recién preparado; y mezclé el rojo con el rouge, el dibujo con el comment tu t'appelles? en una ponencia dentro del curso "Actualización pedagógica para el profesorado de Francés de Educación Primaria"

Al mismo tiempo que compartía con los maestros sesiones de tarde, muchas mañanas las pasaba en las aulas, con los niños que me enseñan a enseñar, o como yo prefiero pensar: a proponer para descubrir. Cuatro colegios, y alrededor de 500 niños.

En uno de ellos con mi taller "Letraca" de animación a la lectura. "La cuentacuentos", susurraban algunos cuando me vieron llegar, porque nos conocíamos del curso pasado. Otros, como si hubiera pasado mucho, mucho tiempo, me decían muy serios: "Tú nos contabas cuentos cuando estábamos en Infantil de 5 años, ¿verdad?" (Ahora tienen 6 años). Hay un cole al que voy desde 2004 para las sesiones del Programa Muse®. Este curso tengo 12 grupos de 1º a 4º de Primaria. A muchos de ellos ya los conocía, y el reencuentro fue todo un placer. Es impresionante ver cómo crecen. ¿Cuántos llevo? Dos. Me queda contarte los otros dos. Dos colegios de un mismo barrio, en los que impartí sendos talleres junto a la Concejalía de Inmigración de Arrecife, la semana previa a las vacaciones de Navidad. Acababa en uno y corría hacia el otro. Un cuento, sombras chinescas, una puesta en escena (dos) y niños de 5º y 6º de Primaria que a ratos me ponían en un brete, a ratos me emocionaban, y todo el tiempo, me enseñaban.

Siendo niña jugué muchas veces con unas muñequitas de papel que dibujaba mi hermana, a ser maestra. Ahora que aunque sigo siendo niña también soy mayor, procuro que en mis talleres niños o maestros jueguen.







Otro cuento musical

El 22 de noviembre de 2011, día de Santa Cecilia, patrona de la música, colaboré de nuevo con el Conservatorio y Escuela Insular de Música de Lanzarote. De nuevo, porque en 2010 dentro de la "Semana de la Música" que celebran en este Conservatorio cada mes de mayo, lo hice por primera vez. En aquella ocasión llevamos al Teatro de San Bartolomé el clásico "Pinocho" con una orquesta de cámara, piano, percusión, vientos, coro y cantantes solistas junto a la narración del cuento, que yo me encargué de adaptar y narrar. Al público que llenó aquel día el teatro le gustó nuestro "Pinocho". Yo disfruté mucho trabajando en un escenario repleto de músicos.

Esta vez, Marta  Palczarska, profesora del Aula de Percusión del Conservatorio Insular de Lanzarote, dirigió el espectáculo “Soe: Como un rayo de Sol”. Sus alumnos (niños y adultos) interpretaron la música y yo trabajé sobre la historia creada por Marta, para modelarla y adaptarla al escenario. 

Vibráfono, bongoes, caja, batería, timbales, varios instrumentos de pequeña percusión, contrabajo, teclado, piano, dos cantantes profesionales, la colaboración de algunos profesores del Conservatorio e imágenes proyectadas dieron forma, junto a la palabra, a un espectáculo que llenó las 594 plazas del Teatro Insular. Fue impresionante ver el teatro lleno, completamente lleno

Música y palabra, dos artes que se entremezclan y combinan de maravilla. Una estupenda pareja.

En el ensayo general. Se aprecia un poco el aforo del teatro, que logramos llenar.
Junto a Marta Palczarska al piano


Vista general del aforo completo del Teatro
Vista general del escenario, en plena actuación.

Un placer trabajar con Marta Palczarska, directora y creadora del espectáculo, sus alumnos Miguel A. Hernández, Cristhian Quintero, Alejandro Saavedra, Beatriz Barreto, Fernando Machín, Alberto Mendoza, Sara Lemes, Genaro Peréz y Marina Cenalmor; Blas Martín al contrabajo, el pianista Javier Díaz, las cantantes Therése Heckcher y Suzzy Koko, y David Hidalgo como encargado de la proyección de imágenes.
Las fotos del espectáculo fueron realizadas por "La voz de Lanzarote". Para verlas todas, puedes pinchar aquí.



Entrevista en el Diario de Lanzarote

M.J. Tabar, una reconocida periodista residente en Lanzarote, me llamó para entrevistarme, y tras nuestra conversación en torno a un café con pincho y un libro recién comprado, escribió para el Diario de Lanzarote un precioso artículo en el que demuestra su buena pluma. ¡Gracias! 

Para ver el texto en su sitio original pincha aquí aunque puedes leerlo aquí mismo. ¡Ah! También le conté un cuentito breve, zen, y el video se publicó junto al artículo.


Como te lo cuento

 

Como te lo cuento from DiariodeLanzarote.com on Vimeo.


M.J. Tabar
[Viernes, 26 de agosto de 2011]

Érase una vez un oficio que brotó de la casualidad y de la garganta de una zamorana llamada Cristina G. Temprano. El calendario se vestía de año 1992 y una radio local era testigo del nacimiento de una contadora de historias que hoy vive en Caleta de Caballo y tiene una voz que suena a montaña rusa de juguete: hace zigzags, sube, revira y se despeña.
Un suspenso en el examen de acceso a la Facultad de Bellas Artes, más una suplantación de personalidad (obra de una amiga, que se encargó de preguntar en su nombre) consiguieron que Cristina comenzará a trabajar en un radio y se diera la oportunidad de tomar contacto con su voz.
La primera vez que se estrenó como contadora frente a un público de cuerpo presente -que la miraba, tosía y sudaba- fue en Arrecife, en la Casa de Cultura Agustín de la Hoz. Sufrió un ataque de pánico escénico, pero lo masticó y lo deglutió con serenidad de monasterio. “Imagínate un montón de ojos mirándote; yo que estaba acostumbrada a la soledad de la radio”. Aquello ocurrió hace 10 años, en una edición de la Feria del Libro de la capital, que este año fue suprimida.
Tras su bautismo, recibió la llamada de Mercedes Hernández, responsable de la Biblioteca de Tías, y la invitó a participar en La hora del cuento. La iniciativa de animación a la lectura fue un éxito. “Salí flotando, con una sensación diferente; sintiendo que aquello sí me llenaba por completo”. Su voz significaba que algunos niños comenzaran a abrir las páginas de un libro, a olerlas, a entender el significado de un artículo determinado seguido de un nombre y de un adjetivo que calificaba cosas... Los niños se quedaban pensativos, viajaban sin coche.
“En los últimos dos años, Lanzarote ha pegado un bajón cultural importante”, analiza Cristina. Y las letras han salido mal paradas. La Semana de la Literatura de Tías voló de un plumazo, y con ella la llegada a la isla de un crisol de narradores, cuentistas, contadores y romanceros de diversas nacionalidades.
Es una época de vacas flacas. Pero el ferry y el avión siempre suelen esperar a Cristina para llevarle allá donde la requieran. El mismo día que nos cuenta su historia recibe una llamada de un colegio de Fuerteventura; más adelante volará a su tierra natal para recontar La vuelta al mundo en 7 cuentos, que pudimos ver en mayo en la Sala Librada, y que nunca será la misma, porque los cuentos tienen vida propia y se transforman en cuando distinguen un gesto o un minuto de otro color.
“La oralidad es la forma de transmisión más directa de las historias”, nos dice Cristina. Así contamos lo que nos sucede o formulamos lo que no queremos que ocurra. Si nos remontamos a nuestro propio salón o a unas centurias más atrás encontraremos abundantes ejemplos de cuentos contados: algún volumen Hans Christian Andersen; la incisiva recomendación de un abuelo que termina convertida en historia cuando al hombre se le concede permiso para prolongarse...
En el ámbito canario hay que destacar los romances y las leyendas del Archipiélago que el investigador Maximiano Trapero ha recogido en su archivo sonoro durante varios años de entrevistas (y que en Lanzarote cuenta con un buen número de coplas y leyendas, con posibles brujas y extraños amores...).
De la importancia de la palabra contada y otras artes se percató el violinista Yehudi Menuhin, un hombre que creó el programa MUS-E para educar a los niños en el respeto a través de la música, las artes plásticas, la danza y el teatro. El colegio Nieves Toledo de Arrecife es el único de Lanzarote que aplica este programa, y en ese marco es donde Cristina trabaja con su arte pedagógico.
Los cuentos orientales (con sus arcos de filigrana, el frufrú de sus tapices...) son los favoritos de Cristina, junto con los zen (un puñetazo en el estómago si alcanzan el suficiente nivel de excelencia). Su padre era quien le contaba cuentos cuando chica y siempre repetía un cuento estrella: “El del galgo”. Nunca se ha cansado de escucharlo. Y no lo cuenta porque lo reserva para una ocasión especial.
Cristina es un radar. Escucha retazos, cuenta baldosas, se le prenden los sonidos en la memoria y ciertas palabras le caracolean en el oído. La inspiración puede estar en una visita a Hacienda, o en el nombre de una hierba jabonera: la saponaria. “Un nombre fantástico para un personaje”.
En algunas ocasiones se acompaña de títeres, instrumentos musicales (acordeón, xilófono, chinchines) y otros juguetes. “Aunque en realidad no hace falta nada; solo la fuerza de la palabra. Si una historia funciona... funciona y no hace falta nada más”. En todo caso, una actitud de escucha activa, algo que cuesta esfuerzo mantener desde que Google, nuestro blog, nuestros feeds, algún retweet y demás vías de conocimiento instantáneo, y extraordinario, nos informan de otras historias.

Pinceladas en video


A mediados de junio de este año 11, conté cuentos en un pueblo rodeado de montañas, pero con la brisa mediterránea cerca, ante un público que me hizo sentir muy muy bien. Disfruté mucho (creo que todos lo pasamos bien), y algunas pinceladas, algunos momentos, de aquella tarde, están en este video:


Stracciatella y galleta

Turrón y caramelo, fresa y nata, menta y chocolate, moka y pistacho, avellana y chocolate blanco, yogur y limón...
Hoy, tres de mayo de 2011, me ha vuelto a tocar dos en uno. Dos islas en un mismo día.
(Me ocurrió la semana pasada. Trabajé por la mañana en Tenerife y por la tarde en Lanzarote. Lo bueno: da la sensación de que se puede capear la famosa crisis. Lo malo: no da tiempo a disfrutar con calma de los paisajes bonitos, y de la gente).

La mañana en Lanzarote, con sesiones mus-e®.  Esta semana estoy impartiendo la última sesión del curso, a cada uno de los 9 grupos con que trabajo. Con los niños de 1º y 2º, para despedirnos, además de echar la vista atrás y reencontrarnos con todas nuestras creaciones, ¡un cuento! claro, lleno de arte y muy útil para abordar la educación visual, entre otras cosas: "El día que Pigasso conoció a Muutisse", de Nina Laden.

La tarde en mi querida Fuerteventura (que yo creo que también me quiere un poco), contando cuentos a maestras (y una mínima representación de maestros) en el CEP de Puerto del Rosario.

Momento inaugural con autoridades
justo antes de mi intervención
Cuando me invitaron a participar en estas Jornadas dedicadas al valor del cuento como recurso didáctico, me dijeron: "Queremos que les cuentes cuentos a las maestras como si estuvieras ante tu público infantil". Y yo me las imaginé a todas pequeñas, tal cual de guapas están de grandes, pero en tamaño mini, como si hubieran encogido.
En principio tenía una hora de ponencia (qué palabra ¿eh?), pero se enfermó mi antecesora y me adjudicaron dos, de urgencia. Por mí, ningún problema, además, hoy cogí carrete, y cuando se me acabó el tiempo aún quería seguir contando, y enseñando cuentos, y respondiendo preguntas. Creo que lo pasamos bien.

Yo regresé la mar de contenta, y por mar, ¡cómo me gusta el ferry! Además, me ha pasado algo impresionante. Después de un rato en la cubierta principal sin ver a nadie, sin haberme cruzado con nadie, apareció un miembro de la tripulación, y no pude por menos de preguntarle: "¿Hay algún otro pasajero en el barco?" Yo imaginaba que alguno habría, pues en el garaje había coches (muy pocos, eso sí). Me miró sorprendido y se encogió de hombros. Volvió al poco rato para decirme: "He contado ocho". Y se quedó a hablar un rato conmigo. El caso es que ninguno de esos 8 salió a la cubierta principal, que fue mía y solo mía durante los 40 minutos de travesía, y mío fue el atardecer que desde ella disfruté.

Otra isla encuentada

Hoy es 2 de mayo de 2011, hoy se cumple una semana desde el lunes 25 de abril, hoy hace una semana que, por vez primera, tuve oportunidad de contar cuentos en Tenerife.

A mí me hace ilusión, por eso lo cuento. Es la cuarta isla que ha recibido mi trabajo, mis historias. Todo, gracias al Ampa del Colegio Prácticas Aneja de La Laguna, que confió en mí para celebrar con sus 500 alumnos el Día del Libro. Y lo celebramos a lo largo de una mañana intensa, habitada por lápices mágicos, carretes de hilo de oro, príncipes de 9 años que quieren crecer de repente, y niños que desean subir a lo alto de una alta montaña, aunque para ello se tengan que enfrentar a dragones o a lobos; por piratas que navegan surcando los mares del sur, y ratones que le cantan a la luna.

Contar cuentos es viajar, y viajar para contar cuentos es... ... uy, no t ng o   p  ala b    r

Un enlace: http://www.ull.es/viewullnew/institucional/prensa/Institucion/es/2097657

Amaneceres

Que el amanecer le pille a una en el mar, surcando un estrecho, augura algún acontecimiento especial para el día que comienza, amén de ser en sí mismo, un acontecimiento.

Ayer sábado 9 de abril, di uno de esos sabrosos saltitos a Fuerteventura, para ir a contar a la Biblioteca Municipal de Puerto del Rosario. Entre el público vi a un señor, mayor, o digamos edad madura a la vez que indeterminada, que llamó mi atención. Estaba sentado bastante recto, brazos cruzados, mirada atenta, expresión un tanto seria... Cuando le miraba, yo no acababa de saber si estaba a gusto...

Al acabar la sesión, se acercó a mí, mirada grande, sonrisa amplia y serena, caminar lento, y me dijo: "Gracias por el regalo que me has hecho. Mañana es mi cumpleaños, cumplo 65 años, pero por dentro soy niño. Este ha sido mi regalo".

Sigo disfrutando del mío, de mi regalo. Y creo que me durará mucho.
Que dos personas que no se conocen se regalen un pedazo de felicidad, así... es saborear la parte mágica de la vida.

Somos capaces de lo mejor y de lo peor, tal es nuestra naturaleza. Elegimos. A cada momento, en cada instante, tenemos la oportunidad de elegir. Otra cosa es que no queramos hacernos cargo...